miércoles, 1 de febrero de 2012

El poder del compromiso y la convicción Discurso de Alicia Kirchner durante la inauguración de la Casa de la Militancia en el Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos Ecunhi (ex ESMA).

Discurso de Alicia Kirchner durante la inauguración de la Casa de la Militancia en el Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos Ecunhi (ex ESMA).
Queridos compañeros y compañeras.

La militancia es todo lo que ustedes hacen, pero que encierra esa fuerza arrolladora que nos hace colectivos, que deja de lado el individualismo. Que se suma uno a uno para ser miles, para recorrer las distintas avenidas de la patria en defensa de los derechos.

Nuestro país debe crecer mucho más. Debemos seguir transformándolo. Para ello, se necesita la fuerza de la militancia. Porque la militancia es compromiso, la militancia es convicción. Si no tenemos eso en nuestro corazón, nuestra participación va a ser totalmente pasiva y no definida. Por eso me siento enormemente orgullosa que esta casa encierre, en su acción, este concepto que es la militancia.

Hoy, la Argentina vive un momento muy especial. Pero falta la profundización y la consolidación definitiva para que tome el rumbo de los grandes pueblos. Pero como nuestro pueblo es grande vamos a hacer, sin duda, una nación grande. Porque Cristina tiene toda la fuerza y las condiciones para seguir cambiando y para darle a la Argentina el lugar que tiene que tener.

La militancia no es quedarte sentado mirando pasar el mundo. La militancia, desde el lugar que la hagas, tiene que tener encerrada la convicción. Porque en la vida, aquellos que no se juegan, no le dan un sentido a las cosas. Y el jugarse por darle sentido es saber sembrar.

En la Argentina vamos a tener buenos estudiantes, buenos obreros, empleados, médicos, abogados, ingenieros, si tienen la llama militante de la convicción. Sino, van a hacer títulos que van a quedar en una pared pero nunca van a encender nada. Porque nunca se comprometieron con nada.

En este día tan especial, se cumplen 8 meses desde que Néstor no está con nosotros. No está físicamente. Pero está su fuerza. Permanentemente. Cada argentino y argentina que se acercó a despedirlo le dejó su bandera, su pañuelo, su parte, su rosario, su militancia, y ahí estaba el militante.

Yo les pido que enarbolemos siempre esa bandera: la del compromiso, la de las convicciones, la del trabajo, la de la solidaridad, la de ayudar al otro siempre. Porque esos son los derechos humanos. Porque los derechos humanos tienen que ver con la persona en toda la dimensión. Porque cuando trabajamos en derechos humanos tenemos que tener un pensamiento colectivo que es el pensamiento de la Nación.

Gracias. Muchas gracias a los compañeros que vinieron de otros países. Por la memoria, por la justicia. Porque sigamos abriendo caminos en este sentido, y porque sigamos colocando todos los días más un ladrillo para elevar la calidad de vida del pueblo.

Por eso, esta casa va a representar todo lo que se dijo acá. Porque es parte de la vida misma. Porque la vida misma es transformar y transformar. Y nunca un paso atrás. Siempre cinco, diez para adelante.

Un beso a todos y todas.

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