miércoles, 11 de julio de 2018

Adolfo Saldías

Nació en Buenos Aires el 6 de setiembre de 1849, en el seno de una tradicional familia de colonial arraigo, cuyo origen se remonta al pequeño pueblo del mismo nombre, ubicado en los Altos Pirineos, en Navarra.
Se recibió de abogado en 1875 y realizó su tesis sobre el tema del Matrimonio civil. Comenzó a actuar en política a través del popular Partido Autonomista de Buenos Aires, liderado por Adolfo Alsina, enfrentado a Bartolomé Mitre, junto con Aristóbulo del Valle, Leandro Alem y Bernardo de Irigoyen, entre otras personalidades con las que formará en el futuro la Unión Cívica Radical.
Participó activamente en la Revolución del 90 y fue uno de los primeros en entrar al Parque de Artillería, junto a Leandro Alem, siendo detenido y desterrado a Uruguay. Fundador de la Unión Cívica Radical en 1891, volvió a ser parte de una insurrección armada en la Revolución de 1893, siendo nuevamente detenido, encarcelado en Ushuaia y nuevamente desterrado a Uruguay.
En 1898 fue Ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires y en 1902 vicegobernador de la misma provincia, acompañando a Marcelino Ugarte.
Fue un activo miembro de la masonería argentina.3​ José María Rosa y Fermín Chávez reconocen en Saldías al precursor de la escuela revisionista. Escribió obras sobre la vida de Juan Manuel de Rosas y la Confederación Argentina, que aunque le ganaron prestigio intelectual y sus libros eran de los de mayores ventas, le granjeó el disfavor de la "intelectualidad" porteña. En 1881 publicó su primera versión de lo que en 1888 se convertiría en su obra maestra, Historia de la Confederación Argentina. Ingenuamente, se lo dedicó a Mitre y se lo envió para que lo juzgara. Mitre le respondió lapidariamente, condenando el trabajo, sus conclusiones y a su autor. Y la prensa ocultó el libro a conciencia, limitando enormemente su publicación. Como autor, fue prácticamente condenado a la muerte civil, ya que no fue comentado en la prensa, ni siquiera para condenarlo
La muerte lo encontró en Bolivía un 17 de octubre de 1914, a los 65 años. Sus restos estuvieron en el cementerio de la Recoleta, hasta que por problemas sucesorios, deciden vender la bóveda y su hija manda a construir una bóveda en el cementerio de San Fernando. En 1973 la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, declara al sepulcro como Monumento Histórico Nacional.
Si bien los Saldías tenían una casa de veraneo en Tigre, a orillas del Río de la Reconquista, en la calle Liniers 721, a esta escriba le surge un nuevo interrogante ¿por qué sus restos están en el cementerio de San Fernando? El historiador Pozzi Albornoz sostiene la hipótesis de que la familia poseía una quinta o chacra en San Fernando.