martes, 7 de mayo de 2019

Nereo Crovetto

Nació en el año 1875 en Balcarce, Buenos Aires, Argentina.
Hacendado de la zona de Balcarce, militó desde joven en la Unión Cívica Radical y, en 1917, fue nombrado comisionado municipal de la mencionada localidad. Ocupó posteriormente la presidencia del Banco Hipotecario Nacional.

El 1 de mayo de 1930 se hizo cargo del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, luego de vencer en las elecciones de diciembre de 1929, al frente de la fórmula de la Unión Cívica Radical que integraba con Juan Garralda. Las fórmulas vencidas fueron la del Partido Conservador compuesta por Antonio Santamarina y Edgardo J. Miguez, y la del Partido Socialista, por Nicolás Repetto y José Lemos.
Poco se puede decir del gobierno del Dr. Crovetto, pues sólo estuvo en el cargo hasta septiembre, o sea hasta el momento de producirse en el país, y consecuentemente en Buenos Aires, la cesación en el proceso republicano democrático, corte que dejó innegables y profundas huellas en el desenvolvimiento de la vida institucional.
Como todo flamente gobierno, comenzó un reordenamiento del personal destinado a obtener un funcionamiento estatal acorde con los objetivos de su política. En mayo dispuso el cese de comisiones y licencias, decretó también el impedimento para desempeñar, a la vez, cargos nacionales y provinciales. En este úttimo aspecto, al marcar públicamente la incompatibilidad de altos funcionarios, como el Director de Higiene con el del Hospital de Niños, mostraba un encomiable rigor y decoro en la actividad pública. Fueron además suspendidos comisarios que no se esmeraban en publicar la ley contra el juego y escribanos que no concurrían con la asiduidad necesaria a sus oficinas de Contratos Públicos.
Evidentemente, parecía que el Dr. Crovetto continuaría en la senda de su antecesor, Valentín Vergara. El 5 de junio encomendó al Banco de la Provincia la venta de $ 5.000.000 en títulos de deuda interna, para pagar obras de edificios públicos y escuelas. También saldó deudas con la empresa constructora del Pasaje Monteverde en La Plata.
Al reglamentar la Ley Nacional 11.544 de jornada legal de trabajo, siguió la política obrera de los anteriores gobiernos de su partido político: el Departamento de Trabajo se encargaría del cumplimiento de las ocho horas diarias o cuarenta y ocho semanales en el trabajo de obreros y empleados; que en casos de insalubridad se reducía a seis o treinta y seis.
El 6 de septiembre de 1930, el gobierno legítimo del Dr. Crovetto fue desalojado por la revolución militar, encabezada en el orden nacional por el general José Félix Uriburu.
Falleció a los 64 años de edad en el año 1939 en Buenos Aires, Argentina.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Ricardo Rojas

Nació el 16 de septiembre de 1882 en San Miguel de Tucumán. Escritor argentino. Ricardo Rojas estudió en Santiago del Estero, cultivó el periodismo, ejerció la docencia como profesor de literatura castellana y fue rector de la Universidad de Buenos Aires (1926-1930). 
Premio Nacional de Literatura y hombre de ideas liberales y democráticas, conoció la persecución política (que le valió una etapa de confinamiento) y representó a su país como embajador en Perú (1955).
Ricardo Rojas es uno de los más positivos valores literarios argentinos del siglo XIX. Su sentido nacional, sus dotes de investigador, su temperamento moderno y su alma de artista hicieron de él un valor humano superior indudablemente al que se advierte a través de su variada e importante obra. Él mismo nos dice que comenzó a escribir versos a los trece años de edad; poeta de ecos románticos que se incorpora pronto al modernismo, se le deben algunos libros de poemas como La victoria del hombre (1903) y Lises de blasón (1913), y la recopilación de sus composiciones en Poesías (1923).
Pero ya sus cuentos de El país de la selva (1907), sobre temas de su tierra natal, anuncian al poeta convertido en excelente prosista y narrador. Y esta elevación se intensifica a través de toda su obra, lo que se advierte esencialmente en la Historia de la literatura argentina, en su tragedia en cuatro actos titulada Ollantay y en su biografía novelada del general José de San Martín, titulada El santo de la espada.
Sin embargo, merece singular atención su labor como ensayista, con distintas facetas, que pueden examinarse en trabajos como El alma española (1907), La restauración nacionalista (1909), Blasón de plata (1912), La argentinidad (1916), Los arquetipos (1922), Eurindia (1924), y sobre todo, El Cristo invisible (1928), muestra espléndida de su inquietud e insatisfacción religiosa.
Otras obras teatrales suyas son Elelín (1929), La casa colonial (1932), Retablo español (1938) y La salamandra (1944). En el campo de la biografía, reafirmó su personalidad con su libro El profeta de la pampa: vida de Sarmiento (1955), dedicado al escritor y político Domingo Faustino Sarmiento. La indudable influencia de Rojas en las nuevas generaciones argentinas fue sumamente fecunda.
Fallecimiento 29 de julio de 1957(74 años)en Buenos Aires

miércoles, 11 de julio de 2018

Adolfo Saldías

Nació en Buenos Aires el 6 de setiembre de 1849, en el seno de una tradicional familia de colonial arraigo, cuyo origen se remonta al pequeño pueblo del mismo nombre, ubicado en los Altos Pirineos, en Navarra.
Se recibió de abogado en 1875 y realizó su tesis sobre el tema del Matrimonio civil. Comenzó a actuar en política a través del popular Partido Autonomista de Buenos Aires, liderado por Adolfo Alsina, enfrentado a Bartolomé Mitre, junto con Aristóbulo del Valle, Leandro Alem y Bernardo de Irigoyen, entre otras personalidades con las que formará en el futuro la Unión Cívica Radical.
Participó activamente en la Revolución del 90 y fue uno de los primeros en entrar al Parque de Artillería, junto a Leandro Alem, siendo detenido y desterrado a Uruguay. Fundador de la Unión Cívica Radical en 1891, volvió a ser parte de una insurrección armada en la Revolución de 1893, siendo nuevamente detenido, encarcelado en Ushuaia y nuevamente desterrado a Uruguay.
En 1898 fue Ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires y en 1902 vicegobernador de la misma provincia, acompañando a Marcelino Ugarte.
Fue un activo miembro de la masonería argentina.3​ José María Rosa y Fermín Chávez reconocen en Saldías al precursor de la escuela revisionista. Escribió obras sobre la vida de Juan Manuel de Rosas y la Confederación Argentina, que aunque le ganaron prestigio intelectual y sus libros eran de los de mayores ventas, le granjeó el disfavor de la "intelectualidad" porteña. En 1881 publicó su primera versión de lo que en 1888 se convertiría en su obra maestra, Historia de la Confederación Argentina. Ingenuamente, se lo dedicó a Mitre y se lo envió para que lo juzgara. Mitre le respondió lapidariamente, condenando el trabajo, sus conclusiones y a su autor. Y la prensa ocultó el libro a conciencia, limitando enormemente su publicación. Como autor, fue prácticamente condenado a la muerte civil, ya que no fue comentado en la prensa, ni siquiera para condenarlo
La muerte lo encontró en Bolivía un 17 de octubre de 1914, a los 65 años. Sus restos estuvieron en el cementerio de la Recoleta, hasta que por problemas sucesorios, deciden vender la bóveda y su hija manda a construir una bóveda en el cementerio de San Fernando. En 1973 la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, declara al sepulcro como Monumento Histórico Nacional.
Si bien los Saldías tenían una casa de veraneo en Tigre, a orillas del Río de la Reconquista, en la calle Liniers 721, a esta escriba le surge un nuevo interrogante ¿por qué sus restos están en el cementerio de San Fernando? El historiador Pozzi Albornoz sostiene la hipótesis de que la familia poseía una quinta o chacra en San Fernando.

miércoles, 10 de mayo de 2017

JOSÉ IGNACIO DE GORRITI, HÉROE DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA

El general. José Ignacio de Gorriti nació en Jujuy el 30 de julio de 1770 era hijo de Ignacio de Gorriti Navarro, y de Feliciana Coeto, acaudalados vecinos de dicha ciudad. Niño aún fue enviado a Córdoba en compañía de su hermano Juan Ignacio (el famoso canónigo después), para ingresar al Colegio Montserrat. Y terminados sus estudios allí, pasó en 1788 a Chuquisaca para optar en su Universidad "el grado de doctor en ambos derechos, estudiar la jurisprudencia y recibirse de abogado".Regresó a Jujuy en seguida, por el fallecimiento de su padre, para administrar sus cuantiosos bienes y atender a su madre y sus varios hermanos menores.
En 1802 se casó con Facunda Zuviría (de cuyo matrimonio nació la famosa escritora Juana Manuela Gorriti). Ya en 1808 comenzó a conspirar contra los españoles y en 1810, junto con Gurruchaga y Moldes, fue de los más decididos partidarios de la causa criolla, a la cual sirvió desde entonces sacrificando por ella su persona y caudalosa fortuna.. Fue uno de los principales dirigentes revolucionarios en Salta y creó el "Cuerpo de Patriotas Decididos" que se incorporó a las milicias que comandaba Martín Güemes. Cuando el ejército del Norte pasó por Salta alojó a Balcarce y Castelli, a quienes ayudó con dinero, ganado, mulas y alimentos para la tropa. También colaboró económicamente con Güemes, cuando éste organizó el escuadrón de salteños. Fue un estrecho colaborador de Belgrano cuando el creador de la bandera se hizo cargo del ejército del norte y participó en las batallas de Salta y Tucumán.
En 1816, por sus servicios en la campaña de Salta, este pueblo lo eligió diputado al Congreso de Tucumán; y en él, tuvo una intervención notoria, tanto en sus debates como en sus decisiones.Su nombre aparece continuamente en las Actas del Congreso en las sesiones secretas celebradas entre julio y agosto. Pero en 1817, cuando el Congreso ya estaba en Buenos Aires, renunció a su representación para trasladarse a Salta y ponerse al servicio del Grl. Güemes en su lucha contra los realistas. Y en esa lucha adquirió su mayor gloria y más sólido prestigio. Así, en el 20 consiguió una brillante victoria sobre una fuerte invasión de los realistas; en el 22, el pueblo de Salta lo eligió gobernador de la provincia, que administró ejemplarmente; y "fue entonces cuando obtuvo el espléndido triunfo sobre el ejército del general Olañeta, conocido en la historia con el del día grande de Jujuy ".
Del 27 al 29 gobernó por segunda vez y con la misma eficacia la provincia de Salta, tocándole salvar su honor "contra los ejércitos realistas y los del caudillo Quiroga, triunfante en Tucumán". Y fue siempre un gobernante de los más respetados, progresistas y honrado de su época.Durante sus gobiernos introdujo la vacunación antivariólica, fomentó la instrucción pública y la beneficencia, y legisló sobre el ejercicio de la medicina, sobre sepultura y sobre nombramientos e incompatibilidades del Poder Judicial.
Al último estuvo emigrado en Bolivia, pobre y con muchos hijos, hasta su muerte en Chuquisaca el 9 de Noviembre de 1835.

sábado, 5 de noviembre de 2016

José Valle,: ” Debemos Preservar nuestra identidad cultural”

El presidente del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina y Director del Festival Nacional de Tango “CARLOS DI SARLI” de Bahía Blanca José Valle, ideólogo de la cruzada por incrementar la difusión del tango y el folklore en los medios masivos de comunicación, manifestó: “En el complejo contexto contemporáneo la circulación indiscriminada e irreflexiva de valores culturales foráneos puede afectar, e incluso tender a anular una determinada tradición cultural. La penetración cultural, al imponer otros modelos, deforma la identidad de los pueblos; de ahí que resulte un imperativo su preservación por ello todos los que formamos parte, de una u otra forma, del mundo cultural debemos luchar para que se difunda más tango y folklore en los medios. Juntos podemos lograrlo ya que desde que comenzamos a promocionar esta campaña muchísima gente y hasta algunos medios de comunicación se han hecho eco.
El tango y el folklore son expresión genuina de la tradición argentina que atravesó los últimos 150 años historia, y de todas aquellas costumbres y valores culturales que los definen, integrando un universo más que musical y que hace y contribuye a la exaltación de nuestro acervo histórico en lo artístico como un verdadero eje constitutivo de nuestra identidad Nacional.
Tenemos en nuestro país relevantes y trascendentes hechos vinculados al tango y el folklore, cimiento cultural de nuestro pueblo e integrante de nuestro universo musical, la música de todos, que no sólo nos permiten identificarnos como miembros de una misma nación sino que nos representan también en el mundo entero.
En síntesis, la riqueza musical del Folklore y del Tango y todo lo que ha significado históricamente para los argentinos (incluyendo sus repertorios, evoluciones socio-históricas, creadores, intérpretes y el alto nivel poético-musical de ambos lenguajes) justifica su difusión en los medios masivos de comunicación.
Así como un infante tatarea o intenta cantar música extranjera que escucha continuamente en radio, tv u otro medio, es esperable que haga lo mismo con nuestra música regional si la selección musical desde los mismos defiende un poco más los intereses y la identidad nacional, incluyendo dentro de su programación -compartiendo con sones de otras latitudes- nuestra música.
Es importante que desde la primera infancia los niños se familiaricen con la música de su país porque sus letras y sonidos esconden el espíritu, historia y sentimientos del mismo; transmiten, de forma divertida e inconsciente, conocimientos que hacen al ciudadano de una nación.
Además, el conocimiento de las músicas de cada rincón del país hace a la integración de las mismas y al intercambio de vivencias que desde la historia, costumbres, clima y geografía diferencian a este extenso y hermoso territorio argentino.
“La labor educativa, en particular en las materias vinculadas directamente con estudios de la cultura está obligada a tener muy en cuenta que la identidad se ha formado a partir de la interacción mutua de las identidades regionales, de las diferentes formas fenoménicas que la identidad nacional asume en cada zona dotada de una tradición regional suficientemente precisa; de ahí que el conocimiento de los valores culturales sea una vía eficaz para lograr la identificación con las raíces, con las tradiciones, con la cultura.Difundir el arte argentino, en cualquiera de sus disciplinas, debe ser preocupación de toda la sociedad y acción indelegable del Estado en su afán por fortalecer los lazos con la propia cultura y reconstituir un tejido social que permita a nuestros jóvenes simbolizar el presente desde la perspectiva de la historia vivida”.
Debemos trabajar incansablemente para reafirmar nuestro acervo cultural.
Siempre creí, porque así me lo enseñaron de niño, que los únicos antídotos contra la estupidez y la barbarie son la educación y la cultura
La perseverancia es la clave para alcanzar los sueños, metas u objetivos y requiere de mucha disciplina para poder lograrla. El éxito no es algo que aparezca de la noche a la mañana; por el contrario, es el resultado de mucha preparación, dedicación, trabajo, sacrificios y también fracasos.

martes, 8 de marzo de 2016

8 de Marzo de 1781 Nace Juana Azurduy

“JUANA AZURDUY, FLOR DEL ALTO PERÚ, NO HAY OTRO CAPITÁN MÁS VALIENTE QUE TU”, DICE AQUELLA CANCIÓN QUE EMPEZÓ A DIFUNDIRSE EN 1969 Y QUE, CON LA VOZ DE MERCEDES SOSA, VISIBILIZA A UNA DE LAS REVOLUCIONARIAS QUE COMBATIERON POR LA INDEPENDENCIA LATINOAMERICANA, REVELANDO, COMO EXPRESA OTRO DE LOS PÁRRAFOS, QUE EN LA LUCHA ANTICOLONIALISTA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX “EL ESPAÑOL NO PASARÁ, CON MUJERES TENDRÁ QUE PELEAR”.

“Tierra en armas que se hace mujer”, dice otro de los versos, situando la región del Alto Perú en la que peleó Azurduy, guiada por su fervor revolucionario, su convicción libertaria y su acción guerrillera, instalando y mostrando a la vez la presencia de la figura femenina en el territorio de la lucha.
Allí combatió, en la actual Bolivia, en esa zona que pertenecía al Río de la Plata, donde tuvo un rol protagónico y un lugar junto a jefes militares criollos como Manuel Belgrano, Martín de Güemes, o su marido, el comandante Manuel Ascencio Padilla; y allí murió, en Jujuy, en 1862 , en la pobreza, solitaria y olvidada, luego de haber peleado y perdido, en medio de la guerra contra los españoles, a cuatro de sus cinco hijos y a su pareja.
Azurduy nació en la región de Chuquisaca, el 12 de julio de 1780, y era hija de una indígena y un criollo. Se crió entre campesinos, aprendió a cabalgar con su padre y a hablar en quechua con su madre, a quien perdió siendo niña; años después murió su padre y su familia la envió a un convento de monjas, de donde fue expulsada a los 17 años, porque no soportó el encierro ni la sumisión.
A sus 22 años se casó con Padilla y en 1809, cuando se produjeron los levantamientos independentistas de Chuquisaca, La Paz y Cochabamba, se sumaron los dos a la lucha revolucionaria.
Organizó junto con su marido el escuadrón “Los leales” y se incorporó al Ejército del Norte, liderado en ese momento por Manuel Belgrano, quien frente al valor y la garra de Juana en el campo de batalla, le entregó su sable como símbolo de reconocimiento y admiración.
En 1816 obtuvo el rango de teniente coronel de las milicias criollas que peleaban en el Alto Perú, la región defendida con más decisión por los realistas que habían levantado con sus fuerzas una barrera infranqueable para los independentistas.
Juana Azurduy organizó guerrillas, preparó defensas, incursionó zonas ocupadas por el enemigo y arremetió sin miedo contra los realistas, a la par de sus compañeros de combate.
La larga y permanente lucha en esa zona y el cambio de estrategia que le imprimió San Martín al proyecto independentista, quien decidió llegar al punto neurálgico del dominio español, que era Perú, pasando por Chile, dejó a la región altoperuana muy debilitada.
Tras haber perdido a sus cuatro hijos, enfermos y con hambre en medio del trajín de las luchas revolucionarias, continuó combatiendo con el dolor más inmenso, ese dolor que se iba a agudizar poco después, cuando los realistas decapitaron a su marido, momento en el que ella estaba embarazada de su quinto hijo, una niña, que nació en medio de los combates y a la que logró poner a salvo.
Vinieron luego los años en que Juana peleó junto a la guerrilla de Güemes, el hombre que defendió la región de Salta y Jujuy y enfrentó con escasos recursos a los españoles, impidiendo su avance, hasta que lo mataron en 1821 y sus fuerzas quedaron dispersas y vencidas.
Es en ese momento cuando esta revolucionaria, que supo poner a la mujer en la primera fila del combate, se quedó sin rumbo, sin recursos y sin reconocimiento, aunque Simón Bolivar habría dicho en 1825, durante su visita a Bolivia, que ese país debería llamarse “Padilla o Azurduy, porque son ellos los que lo hicieron libre”.
Revolucionaria de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de Bolivia, de América Latina, Juana Azurduy fue ascendida a generala 147 años después de su muerte, cuando el 14 de julio de 2009 la presidenta e la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, le confirió el grado de “Generala” del Ejército Argentino, durante una sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional, realizada en la ciudad boliviana de Sucre, donde reposan sus restos mortales junto a su sable, con la presencia de los mandatarios de los dos países hermanos.

Francisco "Pancho" Ramírez Por José Valle .

Francisco "Pancho" Ramírez (Concepción del Uruguay Entre Ríos, 13 de marzo de 1786 –Chañar Viejo, Córdoba, Argentina, 10 de julio de 1821) Caudillo entrerriano, llamado El Supremo por sus camaradas -quienes lo consideraban único líder y guía- fue uno de los primeros líderes del federalismo provincial contra el unitarismo y la dominación de Buenos Aires. Hombre simpático y completamente enamorado de su Delfina, cautiva portuguesa que lo acompañó incondicionalmente -incluso en la lucha armada-, Ramírez, en sólo tres escasos años que duró su deslumbrante carrera logró imponer su nombre por las Provincias Unidas e inmortalizarlo en la historia como un ejemplo de humanidad, convicción y valentía. En medio de tremendas luchas jamás cometió un atropello, no incurrió en crueldad, en codicia o prepotencia. Cuando ejerció el poder supremo de la "República de Entre Ríos", se preocupó de crear escuelas, montar las bases de una administración pública que duraría muchos años y defender sinceramente el patrimonio de sus gobernados. Muere a los 34 años de edad defendiendo a su hembra en el momento más alto de su ambición y su gloria. La República de Entre Ríos no sobrevivió a Ramírez. Pero el legado del Supremo sí, por eso, aún después de 100 años, sigue siendo motivo de asombro y admiración. Francisco “Pancho “Ramirez quizo extender nuestra patria ,con profundo sentido latinoamericano ,unir a los pueblos de la cuenca del plata en un gran estado independiente. Lucho para que los argentinos sintieses el orgullo de ser dignos y libres en su tierra e impuso la idea de la republica que nos salvo de los títulos nobiliarios que heredan unos pocos y que humillan a millones.Los grandes ideales del Supremo Entrerriano no moriran jamás,porque ellos sintetizan nuestro pensamiento nacional, popular y federal. 
Extraido de "Francisco Ramírez, el caudillo enamorado" de José Angel Valle, Ed. En un Feca, 2013.Ilustración de Pedro Araya